Como docente, resulta incómodo describir las actitudes positivas y negativas de pasados profesores dado que, si nos comparamos con ellos,veremos que no sólo las virtudes, sino también muchos de esos defectos, se comparten sin darnos cuenta.
Pueden ser estos últimos simples productos de la pereza, la rutina, la falta de vocación o desencanto pero, lo que está claro es que la reflexión perenne sobre nuestro proceder en el aula es necesaria a fin de optimizar el esfuerzo y resultados. No hay mayor satisfacción que la de un trabajo bien hecho y esto, no puede estar sujeto simplemente a la improvisación, pues se corre el riesgo de sufrir más decepciones que alegrías.
Echando la vista atrás, se me dibuja una sonrisa en la cara pues he tenido la suerte de tener muy buenos profesores de L2, tanto en inglés como en italiano y alemán; y es mientras escribo estas líneas que me doy cuenta que mi profesora de francés era terrible, lo que explicaría, junto con mis malas experiencias con franceses las pocas veces que traté de expresarme en su lengua por deferencia, mi animadversión por este idioma que, por otro lado, amo profundamente gracias a Luc Besson, Mathieu Kassovitz o Edith Piaf.
De este modo y, para simplificar el texto, he elaborado una lista de pros y contras que, probablemente, me ayuden a aclarar ideas y mostrarlas a los compañeros al mismo tiempo.
Para terminar y, como cada vez que pueda, os dejo un enlace para reírnos un poco. El surrealismo de José Luis Cuerda.
Me has hecho pensar en un aspecto en el cual no había caído y que es verdad, puede darse el caso: la falta de vocación. Ni tan siquiera había considerado esta posibilidad dado que para mí era claro que uno escoge este camino por vocación. Imagino qué infierno tanto para el profesor como para los alumnos, sobre todo para estos últimos.
ResponderEliminarA finales de los noventa era costumbre decir que, si no eras bueno para entrar en una carrera, podías siempre hacer magisterio. Era como aquel dicho terrible de "El que vale, vale; el que no pa' empresariales" En los sitios donde trabajé encontré muchos profesores sin vocación. Maestros de otras materias que eran incapaces de escribir la fecha en la pizarra correctamente, y que siempre se "ponían malos" en épocas de fiestas dándose de baja. Es desolador encontrarte en ese panorama.
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